Preguntas Frecuentes

Se estima que entre el 25%-35% de las mujeres embarazadas se ven afectadas por esta condición.

Las hemorroides en el embarazo pueden aparecer en cualquier trimestre de la gestación, pero son más frecuentes a partir del segundo
trimestre de embarazo, pues el aumento del peso y la presión ejercida en la pelvis es mayor.

Sin embargo, tienden a desaparecer en el post parto.

 

Las hemorroides pueden aparecer en el embarazo por múltiples causas:

  • Aumento del peso corporal y de la presión ejercida en la región pélvica
  • Estreñimiento
  • Aumento de la cantidad de sangre que circula por el cuerpo de la mujer que hace que las venas de la región anal se dilaten
  • Aumento del tamaño del útero que presiona las venas
  • La presión que produce el feto en el abdomen y por los cambios hormonales que provocan un aumento de las vena

Las hemorroides externas: aparecen fuera del ano en forma de pequeños bultos, cubiertos con piel, que se hacen más prominentes al
defecar. Las venas externas se dilatan y en su interior se pueden producir coágulos, que pueden inflamarse, trombosarse, ulcerarse y
sangrar produciendo dolor.

Las hemorroides internas: se encuentran dentro del recto, se sitúan por encima del conducto anal y están cubiertas por mucosa. En
general, no se pueden ver ni sentir, y rara vez causan molestias. Pero los esfuerzos o la irritación al evacuar los intestinos pueden
provocar un sangrado indoloro durante las deposiciones que se puede notar por pequeñas pérdidas de sangre de color rojo brillante
en el papel higiénico o en el inodoro. Una hemorroide que sale a través de la abertura anal (hemorroide prolapsada) puede provocar
dolor e irritación.

Las principales causas de las hemorroides son:

 

  • El estreñimiento: los esfuerzos necesarios para una defecación difícil, por la lentitud intestinal con el consiguiente
    endurecimiento del bolo fecal, son dolorosos y por ello muchas personas disminuyen su frecuencia de
    deposiciones, intensificando así el problema.
  • Sedentarismo, esfuerzos durante el trabajo, bipedestación prolongada por falta de un sistema valvular de retorno
    de sangre a la circulación general.
  • Obesidad, estornudos y esfuerzos al defecar por aumento de la presión en la zona anal.
  • Malos hábitos a la hora de defecar, como permanecer mucho tiempo sentado en el inodoro, ejerciendo mucha
    presión en la defecación.
  • Las diarreas pueden provocar irritación de la zona y empeoramiento de las hemorroides.
  • Los frecuentes antecedentes familiares sugieren una predisposición hereditaria.
  • Las hemorroides pueden ser un signo o síntoma de otra enfermedad. Como todas las venas, las de la región rectal y
    anal pueden dilatarse y formar varices, porque la sangre no puede retornar al corazón al carecer de sistema
    valvular. Esa obstrucción puede deberse a enfermedades cardíacas o cirrosis hepática (habría que tratar esta
    enfermedad y curarla para que desapareciesen las varices rectales o anales).
  • Alimentos ricos en fibra: cereales integrales (salvado de trigo, centeno, arroz, avena, quinoa), semillas (chía, sésamo).
  • Frutas frescas y con cáscara (nueces, almendras, cacahuetes).
  • Vegetales y hortalizas en general
  • Tubérculos: patatas, yuca
  • Frutas deshidratadas: pasas, ciruelas pasas
  • Legumbres: lentejas y garbanzos.
  • Lo ideal es consumir entre 25 a 30 gramos de fibra al día y acompañarse de abundantes líquidos, para favorecer el
    tránsito intestinal, de lo contrario puede empeorar el estreñimiento y a su vez las hemorroides.
  • Los alimentos que perjudican las hemorroides son aquellos que irritan el intestino: pimienta, picantes, salsas, café y
    bebidas con cafeína, bebidas de cola, té negro y verde, bebidas energizantes y bebidas alcohólicas.
  • Es recomendable reducir el consumo de: harina refinada, galletas, pasteles y chocolate, que son ricos en azúcares, y
    alimentos ricos en grasas: frituras, empanados y procesados industriales: pizzas, lasañas, comida rápida, salchicha y
    embutidos.
  • Además de esto, se debe disminuir el consumo de sal, debido a que favorece la retención de líquidos y aumenta la
    presión en los vasos sanguíneos, esto incluye las hemorroides.

Afortunadamente en general se trata de una patología benigna, aunque no por ello menos importante, debiendo consultar con el
médico para realizar una exploración física detallada junto con una historia clínica dirigida a descartar otras patologías intestinales.

Las hemorroides no son contagiosas, aunque no por ello menos importante debiendo consultar con el médico para realizar una
exploración física detallada junto con una historia clínica dirigida a descartar otras patologías intestinales.

 
  • En muchas ocasiones y en función de la gravedad, los síntomas de las hemorroides desaparecen en unos días, incluso sin
    tratamiento.
  • Cuando no es suficiente con cambios en el estilo de vida y en la dieta, el médico puede indicar la aplicación de pomadas para
    reducir el dolor y la hinchazón. También puede aconsejar un medicamento ablandador de las heces para ayudar a reducir el
    estreñimiento y el esfuerzo para defecar y fármacos venotónicos cuya función es aumentar el tono de las venas y la resistencia
    de los capilares, reduciendo su fragilidad.
  • El tratamiento con pomadas alivia las hemorroides. Se recomienda no usar cremas con corticoides durante más de una semana
    por el riesgo de dañar la piel del ano lo cual puede complicar la cicatrización y regeneración de sus lesiones.
  • Si persisten las hemorroides puede recurrirse a la cirugía mínimamente invasiva como el colocar una pequeña banda de goma
    alrededor de la base de la hemorroide para que se seque (banding). Otros procedimientos pueden ser la coagulación con láser o
    infrarrojos, escleroterapia y criocirugía.
  • Las hemorroides internas también se pueden eliminar inyectando una sustancia química (esclerosarse). Si provocan un
    sangrado excesivo o salen por fuera del ano, pueden extirparse con cirugía (hemorroidectomía) o colocar unas grapas
    (hemorroidopexia)

Casi todas las personas tienen hemorroides alguna vez en su vida. Si los padres las han tenido, hay más posibilidades de padecerlas.

 

  • Evitar el estreñimiento. Beber unos 2 – 3 litros de líquidos al día (agua, zumo de fruta o infusiones) y seguir una dieta rica en
    fibra vegetal.
  • Evitar el café, tabaco, alcohol o las especias picantes, ya que son irritativos para el intestino.
  • Reducir el consumo de sal, chocolate y alimentos ácidos.
  • Realizar alguna actividad física aeróbica al menos 30 minutos al día, 5 días a la semana (como caminar, subir escaleras, yoga, gimnasia). Evitar ir en bicicleta, montar a caballo o hacer remo, porque aumentan la presión en las venas del ano.
  • Si permanece mucho tiempo sentado en una silla o de pie sin moverse, mover las piernas y levantarse, al menos cada hora y
    andar 5 minutos.
  • Usar un cojín o almohada con una abertura en el centro al sentarse.
  • Al usar el coche, parar como mínimo cada 2 horas para estirar las piernas.
  • No usar laxantes sin prescripción de un médico. Pueden producir dolor abdominal y diarrea, lo que empeoraría las
    hemorroides.
  • Puede tomar paracetamol para aliviar el dolor, si no es alérgico.
  • El tratamiento con pomadas, siempre por indicación del médico, mejora los síntoma.
 
  • Procurar una correcta higiene del ano. Limpiarse después de defecar realizando toques suaves con papel higiénico húmedo o
    toallitas humedecidas.
  • Evitar el papel higiénico con perfumes o colorantes porque puede irritar la piel.
  • Lavarse bien la zona anal 1 o 2 veces al día como máximo, con un jabón neutro.
  • Evitar frotar o rascar las hemorroides, ya que pueden irritarse y molestar aún más.
  • Usar ropa interior de algodón.
  • Cuando se tenga ganas de ir al baño no retenerse.
  • Evitar estar mucho tiempo en el inodoro y hacer grandes esfuerzos para evacuar.
  • Si hay dolor, hacer baños de asiento de agua tibia (no caliente) durante 10 – 15 minutos, 3 o 4 veces al día y siempre después de
    una defecación ya que ayuda a aliviar el picor local, la irritación y los espasmos del músculo del esfínter.
  • Si las hemorroides están hinchadas, aplicar una bolsa de hielo durante unos minutos. Si salen del ano, intentar volverlas a su
    posición habitual haciendo una leve presión con el dedo (reintroducción digital).

REFERENCIAS:
1. Hemorrhoids in pregnancy Arthur Staroselsky et. al., Vol 54: february • février 2008 Canadian Family Physician
2. Orly Cheirif et al., Esteroides tópicos: revisión actualizada de sus indicaciones y efectos adversos en dermatología. Dermatología
CMQ 2015 ;13 (4) : 305 – 312

Dr. Emili Pinyot Soler
CAP RIO DE JANEIRO, BARCELONA