Preguntas Frecuentes

Para una toma correcta, se debe permanecer entre 15 y 30 minutos en reposo previo a la misma, lo ideal es tomarla en el brazo, realizar tres tomas de la misma separadas por entre tres y cinco minutos, desechando la primera y realizando una media aritmética de las dos últimas. Entiendo que puede llegar a ser bastante tedioso, por lo que la versión reducida podría ser una sola toma tras 30 minutos de reposo.

Sí, lógicamente un estilo de vida en el que el ejercicio físico esté presente y la dieta sea equilibrada. Pero se puede profundizar bastante más, una dieta exenta o pobre en sal ayudará a controlar mejor las cifras de tensión arterial, además una dieta hipocalórica en los pacientes con obesidad, ayudará también al control de la enfermedad. Por otra parte en relación con el ejercicio físico, un ejercicio regular mantenido y de tipo cardio vascular, con una distribución semanal de al menos 150 minutos, ayudará en primera instancia a mantener un peso adecuado y a posteriori a controlar las cifras de tensión arterial. No obstante, su profesional sanitario le aconsejara sobre lo que puede resultar más beneficioso para usted.

Sí, sin duda la tensión alterada puede causar síntomas, tanto si esta está baja en forma de hipotensión, caracterizado por mareos, alteraciones visuales, o incluso síncopes en los casos más extremos, como si es por el lado contrario por crisis de hipertensión, generalmente manifestadas por cefaleas, alteraciones visuales, nauseas, vómitos, etc.
En realidad ambas situaciones son potencialmente peligrosas para el paciente. Se podría definir una tensión arterial de riesgo, aquella en la que se pueda ver comprometida la vida del paciente, ya sea por defecto o exceso en la cifras, siendo más frecuente las urgencias o emergencias por cifras elevadas, en las que entre otras, se podrá ver aumentado el riesgo de lesiones vasculares.

Sí, la hipertensión, y las cifras elevadas de colesterol (o hiperlipidemia) están estrechamente relacionadas. Esta relación es el riesgo de padecer un evento cardio vascular (como por ejemplo un infarto agudo de miocardio o un ictus). De hecho, los médicos utilizamos una serie de tablas para valorar el riesgo de este tipo de eventos que presenta el paciente. En ellas se recogen estos dos datos citados, junto con la edad, el sexo, o tabaquismo. Por otra parte hipertensión, junto con el colesterol elevado, diabetes, sedentarismo y obesidad, forman en su conjunto el llamado síndrome metabólico, que predispone a un alto o muy alto riesgo cardio vascular.

Sí, de nuevo podemos valorar este riesgo acorde con las tablas previamente descritas, el hecho de mantener cifras elevadas de tensión arterial de forma mantenida, conlleva en primer lugar un gran sobreesfuerzo del corazón, que reaccionará como cualquier otro músculo del cuerpo aumentando su tamaño, o como los médicos decimos hipertrofiándose. Al igual que cualquier otro músculo que aumenta su tamaño, ello conlleva aumento de sus necesidades de nutrientes y de oxígeno. Por otra parte mantener las cifras de tensión arterial elevadas, hacen que el acúmulo de colesterol de las arterias (o placa de ateroma) se desestabilice, pudiendo desprenderse de la pared de las arterias del corazón (arterias coronarias) ocluyéndolas y causando el infarto.

Sí, y es imperativo intentar evitarlo. En los casos de tensiones elevadas estaríamos hablando de mujeres con preeclampsia o eclampsia en los casos más severos. Ambos casos suponen gestaciones de riesgo alto o muy alto, con posibilidad de complicaciones durante el parto y en el postparto. Por ello es fundamental realizar un cribado en toda mujer gestante, una buena historia clínica, donde se registren los antecedentes personales y familiares, y una monitorización en los casos más graves, pudiendo requerir tratamiento médico, cesárea o adelantar la fecha del parto en los casos más graves.

No. La presión arterial debe variar a lo largo del día, aumentando con el esfuerzo físico o el ejercicio y disminuyendo durante el reposo. De hecho los profesionales sanitarios, cada vez medimos con más frecuencia la presión arterial nocturna, clasificando a paciente como dipper, no dipper o ultradipper, siendo el primero el caracterizado por descensos, no descensos el segundo, o descensos excesivos el tercero, deseando siempre el primer de los casos, y adaptando los tratamientos a esta nueva forma de clasificación.

Lamentablemente, hemos podido ver como hay ciertas características comunes en un importante grupo de pacientes fallecidos por la Covid 19. Entre ellas destaca la presencia de enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes, la enfermedad cardio vascular o la hipertensión. Muchos de estos pacientes con hipertensión arterial, ya presentaban lesiones en órganos diana, como por ejemplo los riñones, empeorando el pronóstico de los pacientes hospitalizados por coronavirus. Por otra parte otro grupo importante de pacientes, que lleva años con cifras elevadas de tensión arterial, desarrolla una complicación antes citada, la hipertrofia, que generalmente evoluciona a insuficiencia cardiaca, siendo esta una complicación que hace tener peor pronóstico en los pacientes con coronavirus.

Sí, al igual que ocurre con los pacientes con diabetes (cuya característica principal es la hiperglucemia mantenida) los pacientes en tratamiento antihipertensivo, o sin él pueden tener bajadas, máxime cuando no se ha clasificado bien acorde con las cifras nocturnas, motivo por el que el tratamiento puede no ser el que precisa el paciente. Por otra parte existen distintas formas de hipotensión, como ortostática (relacionada con movimientos bruscos) por deshidratación, iatrogénica, etc

Existen distintas fases de la enfermedad, se podría definir una etapa, como la fase en la que se encuentra el paciente, pudiendo clasificarse ésta en dos:
Etapa 1 o pre hipertensión, se caracteriza por unas cifras de sistólica entre 130 – 139 mmhg y de 80 a 89 mmhg en el caso de la diastólica. Durante esta etapa muchas veces solo es necesario el tratamiento acorde con los cambios de estilo de vida, y con un seguimiento estrecho, pues puede evolucionar a la etapa 2
Etapa 2 o hipertensión, sería con cifras mantenidas por encima de 140 mmhg en el caso de la sistólica y de 90 en el caso de la diastólica. Con toda probabilidad, precisará tratamiento anti hipertensivo.

Dr. Diego Murillo García
HOSPITAL QUIRÓN SALUD CLIDEBA, BADAJOZ